Este artículo se encuentra en el libro «Fondo Joan Tomàs México 1942-1968: La visión de un país a través de sus documentos»

Stravinsky y el snobismo.

Stravinsky (1882-1971) dejó una huella significativa en su época, lo que inicialmente causó importantes molestias en una sociedad que vivía inmersa en una burguesía llena de poses, algo común en cada era en nuestras propias sociedades. Esto se evidenció en el estreno de La consagración de la primavera para el ballet de Sergéi Diághilev (1872-1929), con coreografía de Vaslav Nijinski (1890-1950), el 29 de mayo de 1913. Durante ese estreno, la sala de butacas se llenó de gritos, insultos y peleas, lo que llevó a Stravinsky y Nijinski a escapar por la puerta trasera.

Con el paso del tiempo, las mentes se abrieron y lo que en su momento fue un escándalo encontró una gran recepción en 1920, a excepción de algunos detractores que, en lugar de hundirlo, generaron mayor curiosidad. Como dice el refrán, «no hay publicidad mala». Esto posicionó a Stravinsky como uno de los grandes compositores de la historia, un estatus que aún perdura.

A lo largo de su vida, Stravinsky se convirtió en un crítico agudo de la música de otros compositores, siendo un analista musical severo en sus opiniones. Inicialmente, expresó sus críticas hacia Richard Wagner, afirmando que «lo que irrita en estos rebeldes del arte, de los cuales Wagner es el ejemplo perfecto, es el espíritu sistemático con el que, bajo el pretexto de desterrar las convenciones, establece otras igualmente arbitrarias y mucho más molestas». También comentó que «ni siquiera Wagner entendía sus propios libretos».

De manera similar, Stravinsky fue un acérrimo opositor de los compositores del modernismo, como se menciona en un artículo titulado «Stravinsky y la crisis musical» escrito por el Lic. Eduardo Pallares y publicado en el periódico «El Universal» en mayo de 1947.

El modernismo musical está de moda. Muchos quieren ser modernistas, pero sin saber a ciencia cierta de qué se trata. Hacen alarde de serlo porque les parece que con ello proclaman su sabiduría artística.

«Los musicógrafos contemporáneos, dice el compositor ruso, han adoptado la costumbre de valorar todas las obras nuevas con la medida del modernismo, es decir, con la escala de «la nada», prontos a incluir en el academismo -lo contrario del modernismo todo aquello que no concuerde con las extravagancias que constituyen, según ellos, el fin de los fines del modernismo»

Lo moderno es aquello que es de su tiempo y debe estar a la medida y en la posición de su tiempo. Se reprocha a menudo a los artistas por ser demasiado modernos o no ser lo bastante. Se podría, con tal criterio, reprochar al tiempo no ser moderno o serlo en demasía. Una reciente encuesta popular ha demostrado que Beethoven es el compositor más solicitado en los Estados Unidos. En este sentido, se podría decir que Beethoven es un moderno, y en que un compositor de importancia manifiesta como Paul Hindemith, no lo es de ningún modo, porque el resultado de la encuesta ni siquiera lo menciona.

De por sí, el término modernismo no implica elogio ni censura. ni entraña la menor obligación.

Esta es precisamente su debilidad. La palabra se esfuma bajo las aplicaciones que se le quieren dar.. Para muchos críticos, todo lo que parezca disonante o confuso queda colocado automáticamente en el casillero del modernismo.

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De manera interesante, examinaremos dos eventos distintos. Por un lado, tenemos al joven Stravinsky desafiando los paradigmas de su época y enfrentando críticas por su obra en su momento. Por otro lado, encontramos a un Stravinsky más maduro que critica a otros compositores y las corrientes musicales que surgieron en su tiempo.

La segunda mitad de este articulo presentaré algunos de los reportajes realizados al compositor en diferentes años por musicólogos y periodistas de la música, como Eduardo Pallares, Jesús Bal y Gay (1905-1993), y Adolfo Salazar (1890-1958). Estos reportajes se encuentran en el archivo Joan Tomás, ubicado en el Institute del Teatre en Barcelona, España. Incluso incluiré un documento escrito por Joan Tomás sobre la visita de Stravinsky a México, extrayendo de estos recortes las diversas ocasiones que el compositor estuvo en nuestro país.

Así como Stravinsky en su Consagración de la primavera anteriormente hubo un momento que dejó una huella en la historia de la música: el día del estreno de la Tercera Sinfonía de Beethoven. Y Comparto este momento con el fin de hacer un paralelismo en el rompimiento de paradigmas tanto en Beethoven con su época, como Stravinsky en la suya.

En opinión del musicólogo Paul Henry Lang, la Tercera Sinfonía de Beethoven es «una de las hazañas más incomprensibles de las artes y las letras, el mayor paso dado por un individuo en la historia de la sinfonía y en la historia de la música en general». 

El estreno de la Tercera Sinfonía de Beethoven (1770-1827) fue un evento que generó opiniones divergentes. Algunos se mostraron horrorizados por lo que escucharon, ya que la obra presentaba cambios abruptos de dinámica, pasando de pianísimos a fortísimos de manera brusca. La calidad musical estaba impregnada de una pasión intensa y diferente, con momentos desgarradores, agresivos y estruendosos, seguidos de cambios repentinos a pasajes sutiles y sublimes. Estos cambios eran inusuales para la sociedad de la época y fascinaron a unos mientras disgustaban a otros.

En un momento clave durante el estreno privado de esta sinfonía, el maestro Haydn, quien estaba presente, escuchó esta nueva creación de Beethoven. Se dice que alguien le preguntó: «Maestro, ¿qué opina de esta música?». La respuesta de Haydn, según se retrata de manera destacada en la película Heroica de la BBC de 2003 (que recomiendo ver y escuchar por dos razones importantes) primero, esta película nos permite presenciar un acontecimiento histórico que cambió el curso de la música y nos brinda una visión de las diferentes clases sociales de la época. Y segundo, la música se interpreta en vivo con instrumentos de la época, lo que nos permite experimentar de manera más auténtica cómo pudo haber sonado la sinfonía en su estreno.

Aquí el extracto de Haydn sobre la tercera sinfonía, en diálogos de la película ya comentada:

X- ¿Qué opinas herr Haydn?

H- Muy larga. Muy agotadora.

X- inusitada, sin embargo, ¿verdad?

H- ¿Inusitada?… Ha hecho algo que ningún otro compositor ha intentado. Se ha colocado en el centro mismo de su obra. Nos permite entrever su alma. Supongo que por eso es tan estruendosa. Pero es algo muy nuevo… el artista como héroe. Muy nuevo. Todo es diferente desde hoy.

Beethoven en 1804 con Heroica, Monteverdi en 1607 con L´Orfeo, y Stravinsky en 1913 con La consagración de la primavera nos llevan a cuestionarnos sobre la relevancia del compositor en nuestra época. Es una pregunta que puede carecer de respuestas definitivas, pero es una cuestión fundamental para que los creadores, programadores, artistas, compositores, directores de orquesta y la sociedad en general reflexionemos. ¿Por qué no se programa más música de nuestros compositores en las salas de concierto? ¿Cuál es la razón detrás de esta limitación? Y, lo que es aún más importante, ¿qué se puede hacer al respecto?

Es cierto que existen concursos y oportunidades para que los compositores contemporáneos vean interpretadas sus obras, pero ¿qué sucede después de estas ocasiones? Ahora que vivo en Barcelona, he notado una mayor apertura en comparación con México, donde las oportunidades para los compositores de nuestra época parecen limitadas. Incluso compositores de épocas anteriores y relativamente recientes, como el caso del maestro Jose F. Vázquez (1896-1961), a menudo quedan en el olvido, a menos que haya un esfuerzo dedicado para rescatar y promover su música, como ha ocurrido con su hijo. Esto destaca la necesidad de dar un lugar adecuado a la música de compositores mexicanos en la historia de la música de concierto y ópera.

Este contexto nos lleva a abordar la cuestión de si ciertos rompimientos de paradigmas son realmente innovaciones o si son resultado de un snobismo musical. En el caso de La consagración de la primavera y su estreno caótico, está claro que representó un auténtico quiebre de paradigma en su época. Sin embargo, con el tiempo, un Stravinsky más maduro y reconocido mundialmente expresó su opinión sobre el snobismo musical. Encontré un artículo escrito por Eduardo Pallares para «El Universal» el 6 de mayo de 1947 en el archivo Thomas, comparto algunos fragmentos a continuación:

«La poética musical» de Stravinsky  debe ser leída por los snobs, los farsantes del estridentismo y los partidarios del arte revolucionario, caótico y anárquico, porque tal vez puedan sanar de la deformación espiritual que padecen. En esa obra en la que expone los principios fundamentales de su estética, se revela despiadado adversario de las cacofonías incoherentes del llamado modernismo, y servidor de la dogmática sin la cual, según él, no es posible realizar ninguna obra artística de valor.

Cree necesario el rigor de los principios académicos aunque, naturalmente, rechaza el academismo, y con desenfado verdaderamente glorioso, se burla de los farsantes, que están pujando siempre para descubrir la última palabra en lo extravagante y desquiciador. Strawinski niega ser un revolucionario porque no cree que la revolución sea posible en el mundo del arte. Fiel a sus más profundas convicciones, sostiene que éste nunca puede ser revolucionario porque su esencia es el orden, el rigor de los principios, en una palabra, la fidelidad al dogma: «Sé perfectamente que existe una opinión según la cual los tiempos en que apareció la Consagración vieron cómo se realizaba una revolución, revolución cuyas conquistas estarían hoy en vísperas de ser asimiladas.

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No puede ser más certero en sus juicios sobre los farsantes que presumen de entender obras ininteligibles, tanto de músicos como de pintores y escultores, cuyas creaciones parecen arrancadas del manicomio. Se burla de ellos, al revelar su característica que consiste en la jactancia susodicha de entender lo ininteligible: «Degradante es la vanidad de los snobs que se jactan de una vergonzosa familiaridad con el mundo de lo incomprensible y que se declaran felices de encontrarse en buena compañía. No es música lo que ellos buscan, sino el acto agresivo, la sensación que embota los sentidos». Otro tanto puede decirse de algunas pinturas y esculturas aun en los más renombrados artistas contemporáneos: carecen de sentido, no obstante lo cual críticos profundos las declaran admirables.

Es indiscutible que en el mundo de las artes, desde hace varias décadas, han surgido corrientes artísticas que, si bien han sido fundamentales en su momento al romper con estándares y paradigmas establecidos, han llevado a la capacidad artística, la técnica y la profundidad a encontrarse en una delgada línea que nos hace cuestionarnos sobre lo que constituye el arte en nuestra época.

Un destacado ejemplo es el legado de Marcel Duchamp (1887-1968), quien se erige como una figura de gran influencia en el siglo XX. Duchamp influyó de manera significativa en el movimiento del arte conceptual al elevar objetos cotidianos al nivel de obras de arte, transformando nuestras percepciones sobre la belleza y la expresión artística. Su obra, como la famosa Fuente (un urinario convertido en escultura), desafió las convenciones y provocó debates sobre la naturaleza misma del arte.

Este tipo de ruptura con las normas establecidas ha generado un debate constante sobre los límites del arte y la relación entre la creatividad y la provocación. La evolución del arte en el siglo XX y XXI ha llevado a una ampliación de las posibilidades artísticas, pero también ha planteado preguntas profundas sobre la autenticidad, el significado y el valor del arte en nuestra sociedad contemporánea. En última instancia, estas cuestiones desafiantes siguen inspirando a artistas y espectadores por igual a explorar nuevos horizontes en el mundo del arte.

Miguel Calvo Santos Columnista, comenta y agrega respecto a la figura de Duchamp, lo siguiente:

«A los 16 años, experimentó con el impresionismo; a los 19, se sumergió en el fauvismo, y a los 24, abrazó el cubismo. Sin embargo, al final, este iconoclasta encontró su verdadera voz como un rebelde, un revolucionario que finalmente halló su libertad en el dadaísmo y en la capacidad de burlarse de todo y todos, incluyéndose a sí mismo. Este movimiento, condenado a su propia autodestrucción, buscaba desesperadamente desafiar el arte convencional respaldado por las instituciones, utilizando la ironía, el absurdo y un toque de irreverencia.»

Exponiendo un urinario en un museo abrió la caja de Pandora de catástrofes que hoy pueblan los museos de medio mundo, desde latas de mierda a aire de artista.

En 1914, Duchamp crea los ready mades, objetos cotidianos separados de su entorno habitual y presentados por el artista como obras de arte. A partir de entonces el arte ya no se veía con los ojos, sino con la mente. Resultó que la belleza podía estar en otros sitios… También creó otras formas de arte hoy institucionalizadas: instalaciones, museos portátiles, performances, happenings…

Ajedrecista, asesor de Peggy Guggenheim, alter-ego de Rrose Sélavy, precursor del arte conceptual, el Pop, el situacionismo y la post modernidad al completo, nunca abandonó el mundo del arte de todo (aunque acabó repudiándolo). Tampoco se apagó jamás su legendario sentido del humor.…
La lápida de su tumba dice: «Por lo demás, siempre mueren los otros».»

Es cierto que artistas como Stravinsky y Duchamp, en sus respectivos campos, desafiaron las normas y llevaron el arte más allá de las convenciones establecidas durante mucho tiempo. Stravinsky rompió con la tonalidad en la música, mientras que Duchamp abandonó la idea de lo trascendental para centrarse en lo cotidiano. Estos rompimientos fueron interesantes y revolucionarios en su momento.

Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos en un espacio donde debemos reflexionar sobre la verdadera naturaleza del arte. Los museos continúan siendo lugares de exhibición para obras de este tipo. Aquí surge una pregunta intrigante: ¿estamos hablando de arte genuino o estamos hablando de una falta de talento? Es comprensible que el proceso de un artista implique exploración y evolución en respuesta a su contexto cultural y social. Sin embargo, cuando vemos a «artistas» cuyas obras carecen de diversidad y exploración, y siguen una línea repetitiva, es legítimo cuestionar su talento.

El término «Hamparte», acuñado por el artista sevillano Antonio García Villarán, es apropiado para categorizar a quienes siguen creando obras bajo la premisa de que cualquier cosa puede ser arte si alguien la firma y la justifica como tal. Aunque Duchamp introdujo la idea de que el arte podía ser conceptual y desafiar las normas, la persistencia de esta noción cien años después plantea preguntas válidas.

Se han vuelto comunes ejemplos de obras que parecen irrisorias pero generan sumas astronómicas en ventas. Casos como la piedra de Yoko Ono, el vaso de agua de Wilfredo Prieto o el tiburón en formol de Damien Hirst, vendido por nueve millones de euros, nos hacen cuestionarnos la seriedad del mercado del arte. Estos ejemplos pueden resultar desconcertantes y generar preguntas legítimas sobre el valor y la autenticidad del arte contemporáneo.

Además, en la era de las redes sociales, se ha desarrollado una cultura de celebridad en torno a figuras como influencers y youtubers, donde cualquier cosa puede ser considerada «arte» y cualquier actividad puede convertir a alguien en famoso y millonario. Esta tendencia ha llevado a una extraña percepción de lo que significa ser artista y lo que se considera arte en la sociedad actual.

«Resulta increíble cómo se ha configurado la gestión de privilegios públicos que van dirigidos al arte para que esas obras alcancen esos precios tan absurdos. De hecho, muchos hablan de una burbuja económica que estaría a punto de estallar en cualquier momento, porque la gente, o los millonarios —mejor dicho—, se están dando cuenta de que lo que están comprando no tiene valor alguno, sólo está alimentado artificialmente por los flashes de las cámaras y los artículos de periódico. El verdadero arte es aquel que regocija nuestros sentidos, el que nos emociona cuando lo vemos, y no el que nos dicen los galeristas que tenemos que valorar.»

Recomiendo ver un documental muy interesante que ilustra cómo una persona común puede convertirse en un artista millonario. En este documental, recrea imágenes ya existentes, similar a lo que hizo Warhol, agregando algunas manchas de pintura o cambiando objetos, y luego dirige a jóvenes diseñadores y artistas en la ejecución de estas ideas. El documental se llama Exit Through the Gift Shop y está disponible en YouTube. Este hombre logró hacerse millonario gracias a personas que, por su snobismo, le dieron valor a algo que carecía de autenticidad.

Estos ejemplos no solo se aplican a la música, sino también a las artes en general, y nos ayudan a entender las palabras de Stravinsky sobre los snobistas. En estos tiempos, el arte contemporáneo y experimental a menudo requiere explicaciones, justificaciones y teorías para suplir la falta de subtexto en la obra misma.

Esto nos lleva de nuevo a la pregunta: ¿cuál es el papel del compositor en nuestra época? ¿No debería la música tener el poder de transformarnos, aunque sea un poco, y dejarnos diferentes después de escuchar una obra? Preguntas intrínsecas al cuestionamiento de Stravinsky y en resumen podríamos comentar que, parece que algunos músicos contemporáneos se contentan con replicar lo mismo sin aportar algo nuevo, lo que plantea dudas sobre su capacidad técnica y creativa. La música debe ir más allá de la etiqueta de contemporánea o experimental y debe llevarnos a explorar nuevas proporciones y mantener una narrativa clara, incluso en medio del caos, ya que hasta el caos puede tener su propia estructura.

Igor Stravinsky y su influencia en México: Un legado musical trascendental

Igor Stravinsky, el renombrado compositor y director de orquesta ruso, dejó una marca indeleble en la escena musical mundial a lo largo del siglo XX. Su influencia se extendió más allá de las fronteras europeas y norteamericanas, alcanzando tierras lejanas como México, donde sus visitas como director de la Orquesta Sinfónica Nacional dejaron una huella perdurable y una profunda conexión con los compositores locales.

El compositor ruso fue un asiduo visitante de México, llegando a estar allí en su primera gira en 1940, y se sucederían otras en 1941, 1946, 1948, 1952, 1960 y 1961. No todas tenían motivos musicales, ya que formó una amistad con varias personalidades mexicanas como Carlos Prieto (1937-) y Carlos Chávez (1899-1978), así como con españoles, como Jesús Bal y Gay, quien se refugió en México entre 1938 y 1965. Junto a Adolfo Salazar, establecido en México en 1936, fueron dos de los principales cronistas que profundizaron en la vida y obra de Stravinsky, principalmente en México. Dentro del archivo Thomas, pude encontrar muchas de las reseñas y críticas que estos músicos y periodistas realizaron en distintos medios de comunicación escritos en México.

El Encuentro con México

Stravinsky realizó varias visitas a México durante la década de 1930 como director invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional. Estas visitas no solo fueron eventos culturales de gran importancia, sino también un punto de inflexión en la relación entre el compositor y la rica tradición musical mexicana. La amalgama de la vanguardia musical de Stravinsky con las raíces folklóricas mexicanas generó una sinergia única que resonaría a lo largo de los años.

Durante sus presentaciones en México, Stravinsky dirigió algunas de sus obras más icónicas, como «La Consagración de la Primavera» y «Petrushka». Estas interpretaciones no solo demostraron la destreza del maestro en la dirección, sino que también expusieron a la audiencia mexicana a las innovaciones vanguardistas y a la complejidad rítmica y armónica de su música.

Stravinsky en México en 1941: Revelaciones desde el Diario de Vera Stravinsky

La primera visita de Igor Stravinsky a México en 1941, aunque envuelta en cierto misterio debido a la limitada información en el archivo Thomas, cobra vida a través de una pequeña reseña hallada en el diario de Vera Stravinsky. Este fascinante documento arroja luz sobre la llegada y estancia del renombrado compositor en tierras mexicanas, revelando detalles que enriquecen nuestra comprensión de este memorable evento.

Según el diario de Vera Stravinsky, la llegada a México en 1941 fue recibida con entusiasmo y una cálida bienvenida. La pareja Stravinsky exploró la ciudad, sumergiéndose en su rica cultura y arquitectura. Las impresiones registradas en el diario ofrecen una ventana única a la experiencia personal del compositor y su esposa durante su estancia.La reseña también destaca el interés de Stravinsky en la escena musical local y su participación en eventos culturales. El diario de Vera Stravinsky ofrece una perspectiva íntima de la vida del compositor durante su visita, revelando conexiones personales y emocionales con México que van más allá de lo meramente profesional. Este tipo de material es invaluable para comprender la influencia de México en el estado de ánimo y la creatividad de Stravinsky durante esa época.

Aunque la información en el archivo Tomás sea limitada, el relato contenido en el diario de Vera Stravinsky enriquece nuestra comprensión de la visita de 1941, proporcionando una mirada única a los momentos cotidianos y las impresiones más personales de uno de los grandes maestros de la música del siglo XX.

Julio de 1941

10- 9:45 tren a México.

11- Descansamos, dormimos, leemos.

12- » » «.

13- Llegada a México. 20 fotógrafos y todos nuestros amigos mexicanos. Prieto nos da un auto para nuestra estancia.

14- Primer ensayo. Igor está satisfecho.

Guadalupe. Bal y Gay va conmigo a la galería de Inés Amor. Igor escucha al pianista Ochoa. Té con todos en Lady Baltimore.

15- Dos ensayos. Me quedo en casa, escribo cartas, leo a Bertita Harding.

16- Museo con Rosita, antigüedades, libros; cena en casa de Carlos Prieto.

17- Vamos a ver a la señorita Casassusen San Ángel (ella me envía magnolias). Fiesta de Obregón (arquitecto) con Rosita.

18- Ensayo. Concierto en la Ciudad de México. Sinfonía, Capricho, Pulcinella. Divertimento.

Delia del Carril, Ortega, Bal, Salazar, y varios de la orquesta.

Sobre la Visita de Stravinsky a México en 1946: Una reflexión sobre la Influencia y la actualidad Musical.

En relación a la visita de Igor Stravinsky a México en 1946, podemos encontrar un artículo elaborado por Jesús Bal y Gay, titulado «Stravinsky en la O.S.M.» En él, se destaca la labor inteligente y tenaz de Carlos Chávez, tal como se describe en la publicación. En este contexto, posiblemente podamos vislumbrar los elementos que generaron momentos que, en nuestra historia, nos brindan fortaleza tanto cultural como musical. Es posible que en algún momento de la historia de México, los roles en el ámbito cultural estuvieran a cargo de artistas que comprendían y conocían las necesidades de su entorno y sociedad.

En la actualidad, en la mayoría de las ocasiones, estos roles son ocupados por personas seleccionadas por motivos políticos, debido a favores, amistades o favoritismos de individuos ajenos, en muchas ocasiones, a la cultura y el arte. Estas personas a menudo carecen de conocimiento, ignoran las necesidades de la comunidad artística y del público al que se dirigen.

Es en este punto donde figuras como Stravinsky, Mahler, Prokofiev, etc., causaban un impacto en el mundo con su música. Estas figuras, en la actualidad, son más claras a través de compositores de música para el cine, especialmente. La mediaticidad de este tipo de producciones y cómo estas bandas sonoras han calado en nuestra cultura popular han creado figuras contemporáneas como Hans Zimmer, John Williams, Ennio Morricone, Danny Elfman, José Nieto, entre otros.

Estas figuras se han vuelto esenciales, no solo por la música que cumplen el propósito de ser significativa por sí misma, sino porque forman parte de la necesidad visual a la que se unen para dar vida al audiovisual. El hecho de que funcionen por sí mismas en un concierto es irrefutable, especialmente considerando cómo estos temas se han convertido en referencias para las películas favoritas de la mayoría de las personas.

Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿Qué pasa con los demás compositores de concierto en este contexto? ¿De qué sirve ser compositor en tiempos donde nuestro país no interpreta la música de sus propios compositores?

A pesar de ello, elegir esta profesión tiene más que ver con una necesidad u obsesión por plasmar lo que resuena en el interior de cada uno en un papel. La visita de Stravinsky a México debería ser, para los compositores de nuestra época, una fuente de inspiración o, más bien, un recordatorio sobre el porqué, el para qué, el para quién y de qué manera componemos.

Incluso debería impulsarnos a luchar por abrir espacio en nuestro entorno para que esto suceda con mayor frecuencia. Recordar, conocer y entender estos hechos debería proporcionarnos, a nosotros, compositores, el valor de romper no solo con los moldes compositivos, sino también con el conformismo que ha llevado al olvido muchas composiciones, incluso aquellas que nunca han sido interpretadas (en la mayoría de los casos).

Éxito Aclamado: Stravinsky en México según «Revista de Revistas» (1946).

En el transcurso del año 1946, un escritor no identificado capturó el éxito triunfal de Igor Stravinsky durante su visita a México en un breve pero elocuente fragmento. Este relato, publicado en la «Revista de Revistas», destaca el creciente número y la exigencia de melómanos en México, elogiando el festín melódico ofrecido por el renombrado compositor ruso.

La crónica, que rinde homenaje a las tradiciones musicales mexicanas, subraya el placer de los melómanos al sumergirse en el banquete de melodías presentado por Stravinsky. El compositor es aclamado como «el más grande renovador de la música en los últimos tiempos», señalando así el impacto duradero de su innovadora contribución al mundo musical.

La publicación resalta el crecimiento de una audiencia melómana más numerosa y exigente en México, sugiriendo un aprecio cada vez mayor por la riqueza y diversidad de la música clásica. La figura de Stravinsky emerge como un catalizador, cuyas composiciones despiertan el interés y la pasión de una audiencia que busca la excelencia en el arte musical.

Además de la crónica, la «Revista de Revistas» enriquece la experiencia visual con un retrato en caricatura realizado por el talentoso dibujante Freyre para el periódico Excelsior. La ilustración captura la esencia de Stravinsky, un hombre que ostenta fama mundial como gran compositor. El breve acompañamiento textual resalta su genialidad al dirigir, mereciendo aplausos y fervor.

Este testimonio, proveniente de una fuente contemporánea, proporciona una ventana a la recepción entusiasta y la admiración que Stravinsky generó durante su estancia en México en 1946. La combinación de la crónica elogiosa y la caricatura ilustrativa refleja la resonancia del impacto cultural y musical del compositor ruso en tierras mexicanas.

Ilustre huésped de México: Stravinsky – Una entrevista reveladora de 1946.

En el año de 1946, un autor anónimo nos brinda una pequeña pero reveladora entrevista con el destacado compositor Igor Stravinsky a su llegada a México. Bajo el título Ilustre Huésped de México: Stravinsky, el artículo destaca aspectos fundamentales de la visita del compositor, revelando detalles sobre los estrenos planeados y sus impresiones sobre la escena musical mexicana.

En la entrevista, Stravinsky revela los estrenos que tiene preparados para la audiencia mexicana: Sinfonía en tres movimientos, Scherzo a la Rusa, Escenas de Ballet y Polka Rusa, todas inéditas hasta ese momento. El autor considera estos estrenos como un homenaje del compositor al público metropolitano y al país, resaltando la importancia de estas piezas para la cultura musical local.

Además de los aspectos puramente musicales, Stravinsky comparte sus impresiones sobre la Orquesta Sinfónica de México y sus integrantes. Expresa su admiración por la disciplina y la dirección ejemplar de la orquesta, considerándola una de las mejor disciplinadas y dirigidas. Estos elogios no solo son un testimonio del talento de los músicos mexicanos, sino también un reconocimiento a la creciente calidad de la escena musical en México.

El maestro Carlos Chávez, director de la Orquesta Sinfónica de México en ese entonces, recibe elogios particulares de Stravinsky. El compositor ruso elogia a Chávez como un «gran compositor y un gran director» y destaca la deuda que el arte tiene con el director de la sinfónica mexicana. Frases de sincero elogio como «Un gran compositor y un gran director tienen en México» resaltan la calidad y el prestigio de la dirección musical en el país.

Esta entrevista proporciona una visión única del momento, revelando no solo la anticipación de la audiencia mexicana por los estrenos de Stravinsky, sino también la admiración y el respeto del compositor hacia la escena musical y los artistas de México. En conjunto, estas palabras pintan un cuadro vibrante de la contribución de Stravinsky a la cultura musical mexicana en 1946.

La trascendencia de la visita de Stravinsky en México: Un impulso para el crecimiento musical.

La visita de Igor Stravinsky a México no fue simplemente un evento musical aislado, sino una colaboración que dejó una huella profunda en el crecimiento de músicos, musicólogos, críticos y la sociedad en su conjunto. La oportunidad de presenciar los estrenos de las obras del maestro dirigidas por él mismo marcó un hito cultural que resonaría en el ámbito musical mexicano.

Como compositor, la importancia de comprender y apreciar este acontecimiento va más allá de la mera anécdota histórica. La visita de Stravinsky a México se convierte en una fuente de inspiración y motivación para quienes se dedican al arte de la composición. La presencia de un maestro de la talla de Stravinsky, compartiendo su arte y dirigiendo sus propias creaciones en tierras mexicanas, no solo eleva el estándar artístico, sino que también establece un precedente para la ambición y la excelencia en la creación musical.

Este evento se revela como un testimonio de las relaciones intrínsecas entre la gestión cultural y la creación artística. La colaboración entre Stravinsky y México destaca la importancia de la interacción entre artistas de renombre internacional y las comunidades culturales locales. La apertura a nuevas influencias, estilos y técnicas enriquece el panorama musical y fomenta un diálogo creativo que trasciende las fronteras geográficas y culturales.

La obra Ilustre Huésped de México: Stravinsky, escrita por un autor no identificado, arroja luz sobre este episodio trascendental. El título mismo sugiere la magnitud del impacto cultural de Stravinsky en México. La palabra «Ilustre» no solo destaca la prominencia del compositor, sino también la distinción y honor que México le otorga como huésped.

La participación de Stravinsky en México se convierte en un faro para los compositores, recordándoles que la música puede trascender fronteras y que la creación artística tiene el poder de unir a las comunidades a través de la apreciación y comprensión compartida. La visita de Stravinsky se erige como un recordatorio perdurable de que, en el arte y la música, las colaboraciones transcendentales no conocen límites geográficos y pueden nutrir y elevar a la sociedad en su conjunto.

1948

Continuando conel archivo Tomás encontramos un recorte de periódico con un autógrafo realizado al periódico Novedades en su visita en 1948

Encontramos también una breve anécdota plasmada en el periódico Novedades que dice lo siguiente.

«El famosísimo y único continuador de la escuela impresionista fundada por Claudio Aquiles Debussy será el director huésped de la Sinfónica de México, hoy en la noche en el Bellas Artes… A propósito de Igor, les contaremos que Pablo Ruiz (Picasso) en 1935 lo inmortalizó con un «fiel» retrato. Pasó el tiempo y vino la guerra, y qué-riendo llevar consigo el cuadro de Italia a Francia, no le fue posible, por considerar los funcionarios aduanales que se trataba de un hábil esquema de las fortificaciones fascistas. Es tan fuerte la personalidad del compositor del «Pájaro de fuego», que el joven empleado que fuera comisionado por la Compañía de Aviación para atenderlo especialmente, ha solicitado una beca para estudiar en «Carnegie Hall. Lo curioso del caso es que Antonio Carbajal es el autor de la letra de las populares canciones: «Quizá, quizá, quizá» y «Jack, jack, jack». Cambió algo, verdad?»

En este año una publicación del periódico novedades bajo la pluma de Adolfo Salazar encontramos un articulo con el titulo de Las últimas obras de Igor Stravinsky- El maestro, la orquesta y el publico en su sección Artes y letras el día 29 de Febrero de 1948. Y en él encuentro interesante lo siguiente:

¿Donde estará ya Strawinsky? Aquello que se dijo de él hace tantos años, de que quemaba tras de sí los puentes, sigue siendo hoy cierto. Y cierto también que los deja ardiendo. Nadie se meta por caminos tan peligrosos. Strawinsky gustaba decir de su arte que era como el de un arquitecto o ingeniero; pero sus casas y sus puentes sólo resultaron habitables para él solo. El «Stravinskysmo» es tan falaz como el «Debussysmo». No es copiando a esos maestros como se conseguirá algo, sino observándolos. Después vendrá el hablar por cuenta propia (si se puede y si se tiene algo que decir)

Aquí en reflexión de Salazar hay una posible, o bien dicho una excelente solución en un plano expresivo de los compositores de nuestra actualidad, y es cierto que en ello debe caber un gusto, tanto con el publico, al que habrá que hacer hincapié, en que la apreciación del arte es individual, incluso lo mas gustado es rechazado por otros y ello no confiere mayor o menor calidad. 

Dentro del mismo articulo destaco este elemento del gusto musical, que principalmente deviene de la necesidad de ser interpretados, escuchados y recordados. Y entre ello dice así.

Hay en la música un viejo aforismo que dice que el mérito de una obra se mide por el placer que los músicos sienten al ejecutarla. Los rostros de los profesores de la O. S. M. parecían como iluminados en el concierto que Igor Strawinsky dirigió el viernes ultimo. La precisión, la limpieza, la admirable realización de cada detalle vinieron a comprobar lo que la primera entidad orquestal mexicana puede hacer.

Stravinsky en México: Una brillante etapa musical en 1960.

La visita de Igor Stravinsky a México en 1960 marcó otro capítulo fascinante en la relación entre el renombrado compositor y la escena musical mexicana. Este encuentro fue más que una simple aparición; fue un evento cultural que dejó una huella imborrable tanto en los músicos como en el público de la época.

En 1960, México recibió a Stravinsky con una anticipación palpable. Su fama como uno de los compositores más influyentes del siglo XX ya había trascendido fronteras, y su llegada prometía no solo interpretaciones magistrales de sus propias composiciones, sino también un intercambio cultural que enriquecería la escena musical mexicana.

Extractos de notas periodísticas de la época reflejan la expectación y el entusiasmo que rodearon la visita del compositor.

La presencia de Stravinsky en México en 1960 no solo fue un acontecimiento cultural, sino también un catalizador para la evolución de la música en el país. Su legado perdura en la memoria musical de México, recordándonos la importancia de la conexión entre las grandes mentes musicales y las comunidades que buscan expandir sus horizontes culturales.

Dentro del archivo Tomás encontramos una carta escrita por el mismo Josep T. Acerca de la invitación del INBA a Stravinsky para dirigir la Orquesta nacional Sinfónica en 1960.

El legado de Stravinsky en la actualidad: Reflexiones sobre la evolución cultural y las rarezas de nuestro tiempo.

En la época contemporánea, reflexionamos sobre la relevancia gigantesca que tuvieron las visitas del maestro Stravinsky en la vida musical de México. Su influencia, que ya se manifestaba antes de su llegada al país, marcó un hito significativo en la evolución de la música y dejó una huella profunda en los compositores de la época. Ahora, nos encontramos ante la extrañeza de que eventos culturales de esta magnitud son poco frecuentes en nuestros tiempos. La pregunta es inevitable: ¿A qué se deberá?

La indiscutible influencia de Stravinsky en la vida musical de México se debió no solo a su genialidad compositiva, sino también a su capacidad para fusionar elementos vanguardistas con las tradiciones locales. Sus visitas no solo ofrecieron la oportunidad de presenciar obras maestras dirigidas por el propio compositor, sino que también estimularon la creatividad y la exploración en los compositores mexicanos de la época. La interacción directa con un gigante de la música amplió horizontes y fomentó una conexión más profunda entre la escena musical mexicana y las corrientes internacionales.

En contraste, en nuestros tiempos actuales, eventos culturales de tal magnitud parecen haberse vuelto escasos. No es que falten compositores talentosos; más bien, podríamos señalar varios factores que han contribuido a este fenómeno. Uno de ellos podría ser la transformación de la industria musical y cultural, donde las prioridades comerciales a veces prevalecen sobre la exploración artística profunda.

Además, la globalización y la accesibilidad instantánea a la música de todo el mundo pueden haber diluido la necesidad de intercambios culturales directos. Los artistas pueden conectarse virtualmente, pero la experiencia de compartir un mismo espacio y tiempo, como lo hicieron los compositores mexicanos con Stravinsky, a menudo se ve limitada.

La falta de inversión o apoyo gubernamental en la cultura y las artes también puede jugar un papel crucial. Los recursos limitados destinados a eventos culturales de gran envergadura pueden obstaculizar la posibilidad de recibir a figuras internacionales destacadas.

En definitiva, la rareza de eventos culturales transformadores como las visitas de Stravinsky en la actualidad podría ser el resultado de una combinación de factores, desde cambios en la industria hasta desafíos económicos y una evolución en las formas en que la música y la cultura se consumen y aprecian. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, es esencial recordar el impacto duradero que tales interacciones tienen en la creatividad y el desarrollo cultural, y abogar por su continuidad en la sociedad contemporánea.

Influencia en los compositores Mexicanos.

La interacción de Stravinsky con compositores mexicanos durante sus estancias dejó una marca profunda en la escena musical local. Figuras prominentes como Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Blas Galindo fueron especialmente receptivas a la experimentación musical de Stravinsky y absorbieron elementos de su estilo en sus propias composiciones.

Carlos Chávez, en particular, fue un estrecho colaborador de Stravinsky y compartió con él su visión de la fusión entre la música tradicional mexicana y las corrientes contemporáneas. Esta influencia se refleja claramente en la obra de Chávez, como en su Sinfonía India, donde se percibe la fusión de elementos indígenas mexicanos con la maestría orquestal moderna de Stravinsky.

Silvestre Revueltas, conocido por su enfoque vanguardista y su capacidad para capturar la esencia del folclore mexicano, también experimentó con nuevas sonoridades inspiradas por Stravinsky. La obra La Noche de los Mayas es un ejemplo claro de esta fusión, donde Revueltas incorpora ritmos y melodías autóctonas en un contexto orquestal innovador.

Legado Duradero.

La influencia de Stravinsky en la música mexicana no se desvaneció con el tiempo. Su legado perdura en las composiciones de generaciones posteriores de músicos mexicanos que han continuado explorando la síntesis entre la tradición y la modernidad. La huella dejada por Stravinsky en México ha contribuido significativamente a la diversidad y riqueza del panorama musical del país.

En conclusión, las visitas de Igor Stravinsky a México como director de la Orquesta Sinfónica Nacional no solo representaron momentos destacados en la historia musical del país, sino que también plantaron las semillas para una fecunda interacción entre la vanguardia europea y la riqueza musical mexicana. El diálogo entre Stravinsky y los compositores mexicanos ha dejado un legado perdurable que continúa inspirando e influyendo en la música contemporánea de México.

Bibliografía.

Crítica musical de Jesús Bal y Gay: «Igor Stravinski y la O.S.M.», El Universal, 28 de julio de 1940. PSS-ISC, MF 129.1-001550.

Igor Stravinski, Poétique musicale (Harvard: Harvard University Press, 1942). La primera edición en español corrió a cargo de la editorial Emecé, que en 1946 editó las conferencias en Buenos Aires, con traducción de Eduardo Grau y prólogo de Adolfo Salazar. Por su parte, la editorial

Igor Stravinski, Crónicas de mi vida, trad. de Elena Villalonga Sierra (Barcelona: Alba, 2005)

Crítica musical de Jesús Bal y Gay: «Igor Stravinsky y la O.S.M.», El Universal, 28 de julio de 1940. Para una ampliación: PSS-ISC, MF I29.1-001550 a 001555.

Pablo Martinez Pita- Cuando los genios de la música clásica tenían malísimas críticas. 23/03/2016 https://www.abc.es/cultura/musica/abci-cuando-genios-musica-clasica-tenian-malisimas-criticas-201603232112_noticia.html

Ana Ramírez, Ígor Stravinski y el escándalo que revolucionó la música del siglo XX. El Confidencial. 07/04/2021 https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-04-07/stravinski_3022387/

Del Archivo Tomás:

Novedades, autor desconocido 27/02/1948 «Stravinsky»

Adolfo Salazar, Las últimas obras de Igor Stravinsky- El maestro, la orquesta y el publico en su sección Artes y letras el día 29 de Febrero de 1948

Jesus Bal y Gay, Stravinsky en la O.S.M. Universal, 01/ 08/ 1946

Eduardo Pallares, Stravinsky y el Snobismo, Universal, 06/ 05/ 1947

Eduardo Pallares, Stravinsky y la crisis musical, Universal —/05/ 1947

Adolfo Salazar, Artes y letras: Las últimas obras de Igor Stravinsky, Novedades 03/09/ 1945

Jesus Bal y Gay, Stravinsky visto por Ramuz, Universal, 21/ 11/ 1948

Freyre, Igor Stravinsky Caricatura, Excélsior, 03/ 08/ 1960

Stravinsky, Revista de revistas, 04/ 08/ 1946

Sin identificar, Desde ayer es huésped de México el autor de «el pájaro de fuego», Uníversal —

Eduardo Pallares, Stravinsky y la interpretación musical, Universal, 20/ 05/ 1947